La creación de biopelículas para la conservación de frutas: Una alternativa
La creciente demanda de alimentos frescos y mínimamente procesados, especialmente frutas y hortalizas, ha generado importantes desafíos en la industria alimentaria, particularmente en lo relacionado con su conservación, almacenamiento y distribución.
Por ello, se ha llegado a la alternativa de la creación de biopelículas comestibles para la conservación de frutas.
Las frutas, por su naturaleza perecedera, son altamente susceptibles al deterioro microbiológico, a la pérdida de humedad, al oscurecimiento enzimático y a la degradación de sus propiedades sensoriales.
Este deterioro, cuando no se controla adecuadamente, puede generar pérdidas económicas significativas en todos los eslabones de la cadena productiva.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, 2022), aproximadamente un tercio de los alimentos producidos a nivel mundial se desperdicia cada año, lo que equivale a más de 1,300 millones de toneladas. Las frutas y hortalizas frescas representan el grupo más afectado, con niveles de pérdida que superan el 45%.
Esta situación no solo impacta la seguridad alimentaria y la economía de los productores, sino que también representa un serio problema ambiental, ya que la descomposición de estos residuos orgánicos genera emisiones de gases de efecto invernadero y un uso ineficiente de recursos como agua, energía y suelo.
Ante este panorama, surge la necesidad de implementar soluciones innovadoras y sostenibles que permitan extender la vida útil de los productos hortofrutícolas sin comprometer su calidad ni la salud del consumidor.
Una de las estrategias más prometedoras es el uso de biopelículas comestibles o recubrimientos biodegradables.
Estas actúan como una segunda piel del alimento, controlando la pérdida de humedad, el intercambio gaseoso y la actividad microbiana.
A diferencia de los plásticos tradicionales, estos recubrimientos están elaborados a partir de biopolímeros naturales como polisacáridos, proteínas o lípidos, y en muchos casos provienen de residuos agroindustriales, lo que contribuye a una economía más circular.
Este trabajo de investigación tiene como objetivo analizar en profundidad qué son las biopelículas comestibles, cómo se elaboran, cuál es su impacto ambiental, y explorar sus múltiples aplicaciones, particularmente en la conservación de frutas. También se abordará su relación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Desarrollo
¿Qué son las biopelículas comestibles?
Las biopelículas comestibles son recubrimientos en forma de capas finas y flexibles que se aplican sobre los alimentos para protegerlos y prolongar su vida útil.
Diseñadas para ser consumidas junto con el alimento, no afectan al sabor ni a la calidad del producto. Se elaboran a partir de biopolímeros naturales como gelatina, caseína, almidón, celulosa, aceites o ceras.
Debido a su composición, se pueden consumir estas películas junto con la comida sin alterar su sabor ni sus características organolépticas.
Además, muchas biopelículas modernas incluyen compuestos bioactivos (como los antimicrobianos y los antioxidantes), lo que les brinda un valor adicional: tienen la capacidad de retardar el deterioro y pueden también evitar que microorganismos no deseados se desarrollen.
Por sus propiedades —que son biodegradables, seguras y están compuestas por recursos renovables— se presentan como una opción sustentable frente al uso intensivo de empaques plásticos para frutas y verduras.

Figura 1. Fotografía comparativa de un aguacate con y sin biopelícula.
Valioso desarrollo argentino: biofilm que protege frutas de daños por patógenos
Fuente: AgendAR
¿Cómo se elaboran las biopelículas?
La elaboración de una biopelícula comestible puede incluir diversos procedimientos, algunos de los cuales son:
- Elección de materia prima: polisacáridos (pectina, almidón, celulosa, quitosano, alginato), proteínas (suero de leche, gelatina, soya) o ceras y aceites naturales.
- Elaboración de la solución filmógena: disolución del biopolímero en agua (o medio acuoso), incorporación de plastificantes como glicerol y, si es necesario, componentes funcionales como antimicrobianos o antioxidantes.
- Aplicación sobre los alimentos: pulverización o recubrimiento por “casting” (vertido y secado) mediante inmersión.
- Secado y formación de la película: después de secar, se crea una capa fina, flexible y transparente o translúcida que cubre el alimento sin modificar su sabor ni su aspecto.
Este recubrimiento crea una barrera semipermeable que controla el intercambio de gases (CO₂, O₂, etileno), disminuye la respiración del fruto y mantiene la humedad, lo cual retrasa su deterioro y senescencia.
Impacto ambiental de las biopelículas
Las biopelículas comestibles tienen varias ventajas ecológicas en comparación con los envases plásticos tradicionales:
- No producen desechos plásticos que persisten y son biodegradables.
- Se fabrican con materiales renovables, que frecuentemente son subproductos agrícolas o residuos de la agroindustria, lo cual fomenta una economía circular.
- Si se extiende la vida útil de las verduras y las frutas, se disminuyen los desechos después de la cosecha, lo cual hace que el desperdicio y sus efectos sobre el medioambiente (el uso del agua, la tierra y la energía) sean menores.
- En general, su producción necesita menos energía que la creación de plásticos convencionales, lo cual disminuye la huella de carbono.
En términos generales, estas características las vinculan con los objetivos globales de desarrollo sostenible, sobre todo en lo referente a la reducción de desechos, la seguridad alimentaria y el consumo responsable.
Casos de implementación de biopelículas en el mundo
Uno de los casos más documentados es el de una compañía llamada Apeel Sciences, que tiene presencia en México, Japón, España y Estados Unidos. La FDA y la EFSA han aprobado su cobertura vegetal, que se utiliza sobre todo en pepinos, aguacates y cítricos.
Así, este recubrimiento ha conseguido alargar la vida útil del aguacate de 2 a 3 veces en los supermercados europeos y estadounidenses, lo que ha permitido disminuir en más del 50% el desecho en anaquel.
Apeel se volvió un referente mundial en el uso comercial de biopelículas para frutas frescas gracias a que las cadenas Costco y Edeka reportaron disminuciones significativas en las pérdidas.

Apeel Sciences y Costco se unen para combatir el desperdicio de alimentos
Fuente: Foodtank
¿Para qué más sirven las biopelículas además de conservar frutas?
Las biopelículas comestibles se exploran en otros contextos, además de su aplicación en frutas y verduras:
a) Envases comestibles: envolturas para caramelos, sushi o quesos.
b) Sistemas de liberación controlada: vehículos de probióticos o medicamentos.
c) Farmacéutica y cosmética: parches cutáneos biodegradables, cápsulas orales.
d) Conservación de carnes, pescados y lácteos (ejemplo: biopelículas de alginato con romero en filetes de pescado).
Retos que enfrentan
La implementación de biopelículas comestibles se enfrenta a múltiples retos:
Costos de producción: En muchos casos, los costos son aún más altos que los de los envases plásticos tradicionales, lo que restringe su implementación comercial.
Estandarización industrial: No hay una solución general que sirva para todos los productos, ya que el tipo de fruta y las circunstancias de almacenamiento determinan la formulación ideal.
Aceptación del cliente: ciertas biopelículas pueden modificar de manera sutil el aspecto o la textura (sensación al tacto, brillo), lo cual necesita estrategias de educación y comunicación.
Normas y regulación: Pese a que muchos materiales empleados son considerados seguros, la normativa de envases comestibles todavía está en proceso de desarrollo en diversos países, generando así incertidumbre.
A pesar del gran potencial que tienen, las biopelículas comestibles aún necesitan investigación en el campo, innovación e inversión.
Conclusiones
Las biopelículas comestibles son una tecnología versátil, innovadora y respetuosa del medio ambiente, que tiene un verdadero potencial para revolucionar la preservación de frutas y verduras.
Son una opción viable a los empaques de plástico desechables: son renovables, biodegradables, seguros y, en muchas ocasiones, tienen la capacidad de alargar significativamente la vida útil de los alimentos —lo que disminuye el desperdicio alimentario, las pérdidas posteriores a la cosecha y su impacto ambiental relacionado.
Sin embargo, su masificación depende de superar obstáculos regulatorios, económicos y de aceptación por parte del consumidor.
Para conseguirlo, es necesario que los investigadores, la industria, los reguladores y los consumidores trabajen juntos; también se necesitan más investigaciones de campo para supervisar la calidad, la seguridad y la sostenibilidad a nivel comercial.
Referencias
- FAO. (2022). The State of Food and Agriculture 2022. Food and Agriculture Organization of the United Nations. https://www.fao.org
- Martins, J. T., Cerqueira, M. A., & Vicente, A. A. (2022). Innovative edible coatings for food preservation: Case studies and future perspectives. Food Hydrocolloids, 124,107235. https://doi.org/10.1016/j.foodhyd.2021.107235
- Azeredo, H. M. C., et al. (2017). Edible coatings and films: Emerging bio-based food packaging technologies. Trends in Food Science & Technology, 67, 51–60.
- Kumar, S., Shukla, A., & Singh, R. (2020). Biopolymer-based edible films and coatings: A sustainable alternative to synthetic packaging. Journal of Cleaner Production, 258,120536.
- Autor: Flor Montserrat Rodríguez Verde y Alvany Anguiano Herrera
- Fecha de elaboración: 12/05/2025
- Fecha de publicación: 23/01/2026
- Categoría para la web: Investigaciones
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