Referencia del artículo comentado
Cuesta Beleño, A. (2026). Complejidad y resiliencia en asentamientos informales: Estrategias para el hábitat y su articulación territorial. Universidad La Gran Colombia.
https://omp.ugc.edu.co/index.php/catalagoeditorial/catalog/book/41
Introducción
El artículo de opinión que se presenta examina la tragedia de Mocoa (2017) como un ejemplo representativo de cómo la falta de planificación territorial y de construcción sostenible transforman una amenaza natural en un desastre humanitario. Se examinan las razones estructurales de la vulnerabilidad en asentamientos informales, se comparan con experiencias de otras ciudades y se reflexiona sobre las enseñanzas para el futuro, todo esto a partir del libro de Arlés Cuesta Beleño (2026).
Planificación territorial y construcción sostenible
Para comprender el argumento principal de este artículo, es esencial definir dos ideas clave que constituyen la base de la crítica y la propuesta de solución. En el campo del diseño urbano y académico, la planificación sostenible se interpreta como una perspectiva integral que busca organizar el desarrollo de las ciudades considerando los aspectos económicos, sociales y ambientales.
No se trata únicamente de construir edificios “verdes”, sino de organizar el territorio para lograr ciudades seguras, justas y habitables a largo plazo. Esto supone, entre otras acciones:
- Determinar y considerar las zonas de riesgo, como cauces fluviales o laderas inestables, para destinarlas a la conservación o al uso seguro.
- Garantizar un acceso equitativo a servicios esenciales, como agua potable, transporte y saneamiento.
- Fomentar la participación ciudadana en la toma de decisiones y mantener la cohesión social.
- Crear infraestructuras capaces de resistir eventos climáticos extremos.
Por otro lado, la construcción sostenible representa la aplicación física de estos principios. Implica utilizar métodos, materiales y procedimientos que reduzcan el impacto ambiental, optimicen el uso de recursos como agua y energía y, principalmente, garanticen la seguridad estructural de las viviendas según su contexto.
Por ejemplo, construir de forma sostenible en una ladera no equivale a hacerlo sobre una superficie plana. En estos casos, se requieren sistemas de cimentación, drenaje y contención que reduzcan el riesgo de deslizamientos.
Vulnerabilidad de los asentamientos informales
La amenaza de la avalancha se transformó en una catástrofe humanitaria de las dimensiones de Mocoa debido, entre otros factores, a la falta de planificación territorial y de construcción adecuada. Por ello, este tipo de eventos no debe analizarse únicamente como un desastre natural, sino también como el resultado de decisiones y condiciones sociales que aumentan la vulnerabilidad.
Para comprender la magnitud del problema, primero es necesario recordar qué es un asentamiento informal y por qué suele presentar mayores riesgos. Se trata de un conjunto de viviendas construidas sin planificación urbana, en terrenos que no han sido legalizados y que, en muchos casos, tampoco cuentan con servicios básicos.
Además, los terrenos accesibles para las familias con menos recursos suelen encontrarse en áreas de alto riesgo, como las orillas de ríos, laderas inestables o zonas con alta probabilidad de deslizamientos. Como consecuencia, muchas comunidades terminan estableciéndose en lugares especialmente vulnerables.
La tragedia de Mocoa
Una avalancha de barro arrasó Mocoa el 31 de marzo de 2017, causando la muerte de 332 personas, dejando 70 desaparecidas y afectando a aproximadamente 22,000 personas. En un lapso de media hora, tres ríos se desbordaron y destruyeron barrios enteros donde vivían familias desplazadas que habían construido sus viviendas en zonas de alto riesgo.
Andrés Montoya Rendón expresó esta situación con una frase contundente: “El río no entra en las casas; somos nosotros los que entramos en el río”.
A partir de este contexto, el libro escrito por Arlés Cuesta Beleño (2026) examina cuatro asentamientos afectados y propone métodos para fortalecer el hábitat y mejorar la articulación territorial desde el enfoque del “pensamiento complejo”.
Desarrollo
El 31 de marzo de 2017, la avalancha arrasó con barrios completos en la ciudad. En total, 398 individuos resultaron heridos, 70 fueron declarados desaparecidos y 332 fallecieron. Alrededor de 22.000 personas sufrieron las consecuencias del desastre, que destruyó cerca de 1.500 casas y afectó a un total de 48 barrios en la ciudad.
El efecto fue particularmente grave en los barrios más empobrecidos, donde viven mayoritariamente familias que fueron desplazadas debido al conflicto armado. La ciudad es conocida como “la ciudad entre ríos”, lo que, de acuerdo con el investigador Omar David Jojoa Ávila, de la Universidad Nacional, la vuelve muy propensa a sufrir avenidas torrenciales. La vulnerabilidad se intensifica debido a elementos como la tala de bosques primarios y la presencia de lluvias duraderas y fuertes.
Los asentamientos informales de Mocoa
El libro de Cuesta Beleño se enfoca en cuatro asentamientos informales concretos ubicados en los alrededores de Mocoa:
| Asentamientos | Características principales |
| Yanacona | Ubicado en una zona de ladera con alta exposición a deslizamientos. |
| Nueva Betania | Asentamiento cercano a fuentes de agua, con riesgo de inundación. |
| Paraíso | Zona con alta densidad poblacional y carencia de servicios básicos. |
| Villa Rosa | Asentamiento con problemas de articulación territorial y acceso limitado a infraestructura. |
Estos cuatro asentamientos constituyen diferentes perfiles de vulnerabilidad territorial en Mocoa. Los peligros relacionados con la ocupación de las laderas son evidentes en Yanacona y Paraíso, mientras que Villa Rosa y Nueva Betania muestran los inconvenientes que surgen por estar cerca de cuerpos acuáticos y por no tener conexión con el resto de la ciudad. La perspectiva del libro hace posible comprender que la vulnerabilidad no es uniforme, sino que se manifiesta de manera distinta dependiendo de los rasgos sociales, geográficos e institucionales de cada territorio.
Ocupación de zonas de riesgo
Podemos identificar, por el contrario, los componentes que una planificación sostenible debería haber incluido y que no estaban presentes, lo cual condujo a la catástrofe, al examinar las características de estos asentamientos:
- No se realizó una clasificación territorial que definiera las áreas no urbanizables de manera precisa. En Mocoa, las “rondas hídricas” (las áreas de influencia de los ríos) y las cuestas con pendiente pronunciada no fueron respetadas. Lo que se aprende es que la planificación sostenible requiere un mapa de riesgos vinculante que impida la ocupación de estas áreas y presente opciones de vivienda segura para las personas.
- Tampoco se implementaron soluciones de ingeniería y construcción sostenible adecuadas para las condiciones del entorno. En Yanacona, por ejemplo, debieron considerarse sistemas de anclaje profundo, muros de contención y canales para el drenaje de lluvias, en lugar de construir viviendas frágiles y ligeras sobre la ladera.
- El hábitat no se integró con los otros servicios y la ciudad en su conjunto. Paraíso y Villa Rosa no tienen sistemas de alerta temprana integrados, redes de drenaje pluvial ni conexiones viales. Lo que se aprende es que la planificación sostenible no considera un barrio aislado; requiere que las urbanizaciones recientes estén vinculadas a la infraestructura principal y que el drenaje de aguas pluviales se maneje a nivel de cuenca en vez de solo por lote.
La falla de planificación y de construcción del desastre de Mocoa, no un simple accidente climático, queda demostrada por estos tres incumplimientos.
Aportes principales del libro de Cuesta Beleño
Perspectiva de “pensamiento complejo”: Según el autor, la vulnerabilidad territorial no puede ser tratada desde una perspectiva lineal, sino que necesita de una visión que tenga en cuenta las diversas dimensiones que se entrecruzan en los asentamientos informales: la económica, la social, la política, la ambiental y la espacial.
Tácticas para la articulación territorial y el hábitat:
- La implicación de la comunidad en la organización y administración del territorio.
- La incorporación de las viviendas informales en los planes de ordenación territorial.
- El fortalecimiento de redes colaborativas entre entidades no gubernamentales, comunidades y organismos.
El autor entiende la resiliencia no como una cualidad innata, sino como una habilidad que se desarrolla mediante procesos de aprendizaje en grupo y participación.
Lecciones para una planificación sostenible: componentes esenciales para evitar desastres urbanos
La tragedia de Mocoa no fue un accidente ineludible, sino más bien la consecuencia esperable de decisiones urbanísticas mal tomadas. De este y de otros desastres parecidos en Colombia se derivan lecciones específicas que deben ser aplicadas en políticas de planificación sostenible.
A continuación, se exponen los componentes esenciales que cada ciudad debe tener en cuenta para evitar desastres y optimizar el desarrollo urbano sostenible.
1. Ordenación territorial basada en el riesgo:
Antes de ocupar un territorio, el primer paso y el más relevante es conocerlo. Esto implica:
- Mapas de amenazas y riesgos actualizados: No pueden ser simplemente documentos de información. Tienen que tener la autoridad legal para impedir la ocupación de áreas con alto riesgo, como las laderas inestables, las rondas hídricas y las zonas donde hay probabilidades de inundaciones o deslizamientos.
- Zonificación clara y participativa: Especificar de forma exacta qué zonas son urbanizables, cuáles son de protección medioambiental y cuáles necesitan limitaciones específicas. Para que sea legítima y respetada, esta zonificación debe ser creada en colaboración con la comunidad.
- Planes de ordenamiento territorial (POT) con perspectiva a largo plazo: Los planes de ordenamiento territorial (POT) no deben ser instrumentos fijos ni estar sujetos a intereses políticos circunstanciales. Es necesario proyectar el crecimiento urbano a 20 o 30 años, previendo el aumento de la población y evitando que las áreas de riesgo continúen siendo ocupadas por asentamientos informales.
2. Administración holística del agua y el drenaje en las ciudades
El agua es la causa principal de desastres como el ocurrido en Mocoa. Es fundamental administrarla de forma inteligente:
- Sistemas de drenaje sostenible (SUDS): En vez de desviar el agua rápidamente a los ríos (lo cual incrementa la velocidad y el caudal de las avenidas), es necesario poner en marcha sistemas que la retengan, filtren y transporten de forma controlada. Algunos ejemplos son pavimentos permeables, techos verdes, jardines de lluvia y humedales artificiales.
- Recuperación de las rondas hídricas: Las zonas de influencia de quebradas y ríos tienen que ser restauradas como lugares públicos y ecológicos (corredores verdes, parques lineales) que funcionan como barreras naturales para prevenir inundaciones. Esto también produce un aumento del valor urbano y mejora la calidad de vida.
- Sistemas de alerta anticipada (SAT): Redes de sensores que registren humedad del suelo, lluvia y caudal, las cuales faciliten la implementación de protocolos de evacuación preventiva antes de que se produzca el desastre. Estos sistemas tienen que estar vinculados a la comunidad y deben ser sometidos a pruebas periódicas por medio de simulacros.
3. Construcción sostenible y que se adecúa al territorio
No es suficiente con planear el territorio adecuadamente; es necesario también construir de manera apropiada en él. La construcción sostenible en escenarios de riesgo conlleva:
- Estándares técnicos concretos por área: No es igual edificar en una ladera que en una planicie. En áreas con pendiente, son necesarios códigos de construcción separados que requieran drenajes perimetrales, muros de contención, cimentaciones profundas y sistemas de anclaje.
- Levantamiento de casas en zonas propensas a inundaciones: En áreas próximas a cuerpos de agua, las casas deben ser construidas sobre cimientos altos o pilotis, para que el agua tenga la capacidad de fluir por debajo sin arruinar la estructura.
- Materiales locales y resistentes: El uso de materiales locales no solo disminuye la huella de carbono, sino que además asegura que las técnicas de construcción sean conocidas y reproducibles por la comunidad. Asimismo, se deben dar prioridad a los materiales que soporten la erosión, la humedad y los movimientos sísmicos.
- Sistemas de captación y drenajes pasivos: Los espacios públicos y las viviendas tienen que ser diseñados con sistemas de recogida de agua de lluvia, cunetas y canales que disminuyan la escorrentía y saquen partido del agua para usos no potables.
4. Inclusión social y participación en la comunidad
No es posible que haya sostenibilidad urbana sin la gente. Un elemento esencial es la participación activa de la comunidad:
- Comités locales para la gestión del riesgo: Grupos de residentes preparados para supervisar situaciones de peligro, organizar evacuaciones y comunicarse con las autoridades. Esto da lugar a una mejor apropiación del territorio y a reacciones más rápidas y eficaces.
- Presupuestos que incluyen la participación: Distribuir recursos públicos para la mejora y mitigación de barrios, poniendo como prioridad las necesidades que la propia comunidad ha señalado.
- Formación y concienciación constantes: Talleres, campañas y señalización que comuniquen a la ciudadanía acerca de los peligros que enfrenta y las acciones que puede realizar para protegerse. El primer paso para prevenir es conocer.
5. La vivienda digna como política de suelo y derecho
La escasez de alternativas de vivienda económica en áreas seguras es la causa principal de los asentamientos informales. Con el fin de interrumpir este ciclo:
- Políticas de suelo que aseguren viviendas de interés social en zonas bien situadas: No se puede continuar marginando a los más pobres en las periferias peligrosas. Es necesario apartar terrenos que estén bien conectados y sean seguros para llevar a cabo proyectos de vivienda social.
- Reubicación digna y programada: La reubicación no debe ser improvisada ni traumática cuando una comunidad está en riesgo inmediato. En el nuevo sitio tiene que haber casas adecuadas, acceso a servicios, transporte y posibilidades económicas.
- Regularización y mejora integral de asentamientos establecidos: Para los asentamientos que no pueden ser reubicados debido a su tamaño y antigüedad, es necesario invertir en la estabilización de taludes, el drenaje, el pavimento y el acceso a servicios públicos.
6. Infraestructura verde y azul como estrategia de resiliencia
La naturaleza no es el enemigo de la ciudad; es su mejor aliada si se integra adecuadamente:
- Corredores ecológicos y parques lineales: Además de brindar espacio público de calidad, actúan como amortiguadores de inundaciones y reguladores térmicos.
- Techos y fachadas verdes: Disminuyen la escorrentía, incrementan la biodiversidad en las ciudades y optimizan el rendimiento energético.
- Sistemas de captación de agua lluvia a escala de barrio: Permiten almacenar y reutilizar el agua, reduciendo la presión sobre los sistemas de drenaje y generando ahorros económicos.
7. Gobernanza metropolitana y coordinación institucional
Los desastres no tienen fronteras municipales. La planificación sostenible requiere:
- Entidades metropolitanas con autoridad real: Que puedan coordinar políticas de ordenamiento, gestión del riesgo y vivienda entre varios municipios que comparten una misma cuenca o área urbana.
- Continuidad de políticas más allá de los gobiernos de turno: La planificación sostenible debe ser una política de Estado, no de gobierno. Esto implica acuerdos transversales y mecanismos de seguimiento independientes.
- Fondos dedicados a la prevención: Destinar recursos específicos y estables para obras de mitigación, sistemas de alerta y planes de reubicación, en lugar de esperar a que ocurra el desastre para reaccionar.
Tabla resumen: Elementos clave de la planificación sostenible
| Elemento | Acción concreta | Beneficio principal |
| Ordenamiento territorial | Mapas de riesgo vinculantes; POT con visión de largo plazo | Evita ocupación de zonas peligrosas |
| Gestión del agua | SUDS, restauración de rondas hídricas, SAT | Reduce inundaciones y avenidas torrenciales |
| Construcción sostenible | Normas técnicas por zona; materiales locales; sistemas de drenaje | Viviendas seguras y adaptadas al terreno |
| Participación comunitaria | Comités de riesgo; presupuestos participativos; educación | Comunidades informadas y preparadas |
| Vivienda digna | Política de suelo; reubicación programada; mejoramiento integral | Rompe el ciclo de informalidad |
| Infraestructura verde | Parques lineales; techos verdes; captación de lluvia | Resiliencia y calidad de vida |
| Gobernanza metropolitana | Coordinación intermunicipal; fondos de prevención | Respuesta integral y continuidad política |
Los siete componentes fundamentales de la planificación sostenible para evitar catástrofes urbanas se resumen en la tabla anteriormente vista. Cada uno abarca una acción específica y su principal ventaja, que va desde la gobernanza metropolitana hasta el ordenamiento territorial. Es evidente el mensaje: prevenir es la única forma de impedir que las amenazas naturales se transformen en catástrofes.
Comparación con otros estudios, tendencias o enfoques.
Caso 1. Valle de Aburrá: La tragedia de Granizal
Un deslizamiento de tierra en la vereda Granizal, situada en el límite entre Bello y Medellín, se transformó en una de las crisis más severas del Valle de Aburrá durante el mes de junio de 2025. Más de 75.000 metros cúbicos de tierra se movieron sobre un asentamiento no oficial, lo que dejó un saldo de 12 desaparecidos y 13 víctimas fatales. Este acontecimiento fue de mayor envergadura que tragedias anteriores, como las de Villatina (1987), El Socorro (2008) y La Gabriela (2010).
Riesgo de los asentamientos informales
El Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Medellín (Dagrd) ha identificado 65 puntos críticos que albergan asentamientos informales construidos en laderas empinadas. Las proyecciones para el 2030 no son esperanzadoras: se calcula que, en el Valle de Aburrá, hasta 344.000 personas podrían residir en áreas con riesgo.
Frente a esta situación, ¿qué componentes de la planificación sostenible se están empezando a implementar en el Valle de Aburrá como reacción a desastres como el de Granizal? Se pueden notar algunos pasos significativos a pesar de que los progresos son lentos e insuficientes:
Sistemas de alerta temprana (SAT)
En laderas de importancia, Medellín ha establecido una red de pluviómetros y sensores que controlan en tiempo real la saturación del terreno. Esto hace posible la activación de protocolos de evacuación preventiva, que es un componente fundamental de la gestión proactiva del riesgo.
Realización de una reubicación programada y la mejora integral de vecindarios
El programa “Asentamientos Humanos” de la ciudad tiene como objetivo no únicamente trasladar a las familias en riesgo, sino también invertir en la estabilización de taludes y en la construcción de sistemas de drenaje para aquellos asentamientos que, debido a su tamaño o consolidación, son irremovibles. Esto supone hacer una inversión en edificación sostenible que se adapte al terreno.
Políticas de densificación en áreas seguras
Para brindar opciones a la ocupación de laderas, se están fomentando proyectos de vivienda de interés social en zonas que tienen una buena ubicación y una amenaza baja. Esto enfrenta la raíz del problema: la escasez de terrenos seguros y accesibles para los más pobres.
Estos ejemplos demuestran que es viable la planificación sostenible, aunque requiere de una firme voluntad política y de una importante inversión en prevención, no solo en reacción a situaciones de emergencia.

Fig 1. El antes y después de Granizal, el asentamiento más grande del Valle de Aburrá (Fuente: El colombiano, 2025) https://www.elcolombiano.com/antioquia/emergencia-en-bello-antioquia-historia-de-granizal-FK27872531
En la imagen se observa el panorama aéreo del área afectada por el deslizamiento en la vereda Granizal, en la que un asentamiento informal fue cubierto por más de 75.000 metros cúbicos de tierra. La imagen revela la magnitud de la catástrofe y el riesgo que corren las viviendas edificadas en pendientes pronunciadas.
Caso 2. Neiva y el río magdalena
Un urgente análisis para Neiva es propuesto en un artículo de opinión del año 2026: “¿Qué sucedería si esto pasara aquí?” . El texto alerta que la ciudad no está lista para una crisis de agua, a pesar de estar rodeada por el río Magdalena y varios afluentes (Las Ceibas, Fortalecillas, El Oro). Se señala que, en contraste con otras ciudades que han aprendido a planear “con el río, no contra él”, Neiva continúa “anclada al pasado, sin planear y sin progresar” frente a los peligros. En Neiva, más de 110 asentamientos informales albergan a cerca de 50.000 individuos, y el 70% necesita ser reubicado con urgencia a causa de las peligrosas condiciones en las que viven.
Infraestructura verde como estrategia urbana
Otras ciudades, en contraposición a Neiva, han aprendido a planificar teniendo en cuenta el río. A manera de ejemplo, localidades como Medellín, con el río Medellín, o Cali, con el río Cali, han puesto en marcha proyectos de restauración de rondas hídricas. Estos incluyen parques lineales y ciclorrutas que no solo proporcionan espacio público, sino que también actúan como barreras contra inundaciones. Este tipo de infraestructura verde es un elemento fundamental en la planificación sostenible, pues convierte un área de riesgo en un activo urbano que resguarda a los habitantes. El aprendizaje para Neiva es evidente: no se debe continuar tolerando la ocupación de las orillas del Magdalena. Se requiere un proyecto de ordenación territorial que establezca las zonas protegidas, un plan para reubicar a las familias perjudicadas y la edificación de diques o sistemas de contención que, al igual que en otros sitios, combinen la naturaleza con la ingeniería.

Fig 2. El río Magdalena y Neiva (Fuente: iStock by Getty images, 2024) https://www.istockphoto.com/es/foto/panor%C3%A1mica-de-la-ciudad-de-neiva-huila-junto-al-r%C3%ADo-magdalena-gm2157350078-578038098
La imagen nos muestra una vista de la ribera del río Magdalena en Neiva, que rodea la ciudad y representa un peligro permanente para las construcciones informales situadas en sus márgenes.
Caso 3. Bogotá: vulnerabilidad en las periferias
La vulnerabilidad estructural de los barrios periféricos de Bogotá quedó al descubierto por las lluvias fuertes en marzo del año 2026. Cada época de lluvias, áreas como Ciudad Bolívar, Usme y San Cristóbal, que albergan asentamientos informales en terrenos con alta pendiente y condiciones geotécnicas inestables, se transforman en zonas con un elevado riesgo. El Informe de Gestión del Riesgo de la ciudad muestra que más de 78.000 personas en Medellín (y una situación parecida en Bogotá) habitan áreas con un alto riesgo de inundaciones y deslizamientos.
La planificación sostenible de Bogotá enfrenta un reto específico: la escala. La ciudad ha progresado en varias áreas, incluyendo la actualización de su mapa de amenazas y riesgos, así como la ejecución de proyectos de mitigación en zonas críticas. No obstante, la enseñanza que se obtiene de la crisis de marzo de 2026 es que las soluciones tienen que ser integrales. Si la ocupación de las laderas continúa sin control, no es suficiente con construir canales para drenar agua. Un plan de sostenibilidad para Bogotá requiere, sin excepción, una política de suelo que brinde opciones de viviendas dignas en áreas seguras para los ciudadanos de sus alrededores, con el fin de romper el círculo vicioso que lleva a los más vulnerables a ocupar terrenos peligrosos. Esto necesita una coordinación cercana entre el gobierno nacional, el distrito y los gobiernos locales, lo cual suele fallar.

Fig 3. Inundación en el deprimido de la calle 94 con carrera 30 de Bogotá (Fuente: Periodico El Tiempo, 2026) https://www.eltiempo.com/bogota/lluvias-que-cayeron-ayer-en-bogota-en-dos-horas-podrian-llenar-25-piscinas-olimpicas-videos-de-la-fuerte-granizada-y-carros-atrapados-en-el-agua-3538908
Esta imagen refleja la vulnerabilidad de las calles ante las lluvias intensas que cayeron en Bogotá y que en dos horas cayó el equivalente a llenar 25 piscinas olímpicas.
Mi opinión
Pienso que el libro de Cuesta Beleño es una contribución importante para comprender la fragilidad territorial de Mocoa. No obstante, también pone de manifiesto las limitaciones de los métodos que se concentran en diagnosticar sin abordar las causas estructurales de la informalidad.
La principal enseñanza de Mocoa es que construir de manera sostenible y planificar el territorio no son lujos, sino requisitos esenciales para proteger la vida y la dignidad humana. Para desarrollar ciudades más resilientes, es fundamental contar con participación ciudadana, transparencia en los procesos y una gestión integrada del riesgo.
Participación ciudadana en la planificación
Es imprescindible avanzar más allá del diagnóstico y plantear soluciones específicas. Como se ha explicado, la planificación sostenible supone una modificación de paradigma. Por ello, una de las principales preguntas es cómo llevar a cabo la participación ciudadana en la práctica.
No debe tratarse de una consulta simbólica, sino de la creación de equipos de trabajo permanentes en los que la comunidad, junto con planificadores y técnicos, participe en el diseño de soluciones para su territorio. De esta manera, se genera conocimiento y apropiación local que difícilmente puede reflejarse únicamente en los mapas.
El papel de los gobiernos
Los gobiernos tienen tres responsabilidades principales. Primero, deben establecer regulaciones, como los planes de ordenamiento territorial, que impidan los asentamientos en áreas de riesgo. Segundo, deben proporcionar recursos y asistencia técnica para impulsar la construcción sostenible y los procesos de reubicación.
Finalmente, deben garantizar que las políticas sean transparentes y tengan continuidad más allá de los ciclos electorales. De esta forma, la prevención puede convertirse en una estrategia permanente y no únicamente en una respuesta ante las emergencias.
Financiamiento de la planificación sostenible
Otro desafío es determinar cómo financiar una planificación territorial sostenible. Aunque prevenir puede resultar costoso, las consecuencias económicas y sociales de restaurar después de un desastre suelen ser mayores.
Por esta razón, se necesitan mecanismos innovadores de financiamiento, como tributos relacionados con la construcción urbana no planificada, fondos destinados a la gestión del riesgo o alianzas entre los sectores público y privado para invertir en infraestructura de mitigación.
Enseñanzas para la arquitectura y el diseño
Finalmente, Mocoa deja una enseñanza fundamental para la edificación y el diseño: ningún proyecto arquitectónico puede ser completamente seguro si se encuentra en un sitio inadecuado. Por lo tanto, para los profesionales, la selección del lugar debe ser el primer paso de un diseño responsable.
Después, es necesario aplicar principios de construcción sostenible, como el uso de materiales locales, sistemas pasivos de drenaje y diseños que se adapten al comportamiento del agua y del terreno, en lugar de intentar controlarlos por completo.
Conclusión
El libro de Cuesta Beleño contribuye significativamente a comprender la vulnerabilidad territorial de Mocoa y las tácticas que pueden reforzar la resiliencia de sus asentamientos informales. Aunque el libro no explora las razones estructurales de la informalidad ni proporciona pruebas de la aplicación de sus sugerencias, su perspectiva en cuanto al “pensamiento complejo” y a la participación ciudadana brinda valiosas herramientas conceptuales.
La prevención como prioridad
La enseñanza más profunda que deja Mocoa es que la planificación territorial y la construcción sostenible son necesidades fundamentales para proteger vidas, no lujos. La reconstrucción progresa poco a poco ocho años después, mientras que otras localidades de Colombia continúan reproduciendo los mismos modelos de vulnerabilidad. En Neiva, 50.000 individuos residen en asentamientos informales; en el Valle de Aburrá, más de 300.000 personas viven en áreas de alto riesgo; y en Bogotá, las lluvias persisten revelando la debilidad de los distritos periféricos.
Es necesario que la planificación territorial y la construcción sostenible se transformen en políticas estatales de cumplimiento obligatorio para evitar que estas cifras continúen creciendo. No se trata simplemente de una elección técnica entre varias alternativas, sino de una estrategia fundamental para interrumpir el ciclo de construcción de vulnerabilidad que hemos detallado. Como hemos observado, la planificación sostenible incluye el establecimiento de zonas seguras, la inversión en infraestructura para mitigar riesgos, la reubicación de asentamientos en peligro y la participación activa de las comunidades.
Por otro lado, la construcción sostenible requiere que cada escuela, vivienda y camino ubicado en una zona de posible amenaza sea diseñado y construido bajo estándares técnicos que garanticen su seguridad y durabilidad. Ambos enfoques representan dos caras de una misma estrategia: la prevención. Como Mocoa evidenció, prevenir es fundamental para evitar que fenómenos como el viento, el agua y la tierra se conviertan en amenazas capaces de afectar de manera desproporcionada a las poblaciones más vulnerables.
El desafío para las ciudades
¿Cuántas vidas adicionales se deben perder para que la planificación territorial sea prioritaria? ¿Por qué, a pesar de las advertencias, seguimos permitiendo que las ciudades se expandan sin orden? ¿De qué manera los gobiernos son responsables y cómo contribuye la comunidad a la creación de territorios más resistentes? No se trata de si podemos edificar ciudades más seguras, sino de si estamos dispuestos a hacerlo. Ya que cada vez que ignoramos las advertencias, optamos por el desastre. Y Mocoa evidenció que el precio de esa alternativa se paga con vidas humanas.
Leer también: Lecciones del Iota: gestión del riesgo y mecanismos de resiliencia comunitaria en el archipiélago de San Andrés y Providencia
Referencias
- Cuesta Beleño, A. (2026). Complejidad y resiliencia en asentamientos informales: Estrategias para el hábitat y su articulación territorial. Universidad La Gran Colombia. https://omp.ugc.edu.co/index.php/catalagoeditorial/catalog/book/41
- Camacho, R., Aryal, J., & Rajabifard, A. (2025). How do disasters disrupt the spatial growth of informal settlements? A multi-temporal remote sensing approach – The case study of Mocoa, Colombia. Habitat International, *156*, 103272. https://doi.org/10.1016/j.habitatint.2024.103272
- ReliefWeb. (2017). Colombia: Mocoa floods and landslides – Mar 2017. https://reliefweb.int/disaster/fl-2017-000030-col
- El Tiempo. (2026). Lluvias en Bogotá: en dos horas se cayó agua para llenar 25 piscinas olímpicas. Recuperado de https://www.eltiempo.com/bogota/lluvias-que-cayeron-ayer-en-bogota-en-dos-horas-podrian-llenar-25-piscinas-olimpicas-videos-de-la-fuerte-granizada-y-carros-atrapados-en-el-agua-3538908
- iStock. (2024). Panorámica de la ciudad de Neiva, Huila, junto al río Magdalena [Fotografía]. Recuperado de https://www.istockphoto.com/es/foto/panor%C3%A1mica-de-la-ciudad-de-neiva-huila-junto-al-r%C3%ADo-magdalena-gm2157350078-578038098
- El Colombiano. (2025). Tragedia en Bello: el antes y después de Granizal, el asentamiento más grande del Valle de Aburrá. Recuperado de https://www.elcolombiano.com/antioquia/emergencia-en-bello-antioquia-historia-de-granizal-FK27872531
Ficha técnica
- Autor: Luisa Fernanda Lòpez Arias
- Fecha de elaboración: 03/07/2026
- Fecha de publicación: 10/08/2026
- Categoría para la web: Perspectivas_Opinión





