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Autor: Maxime Hossenbaccus Guédelon
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Fecha de elaboración: 13/08/2025
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Fecha de publicación: 22/08/2025
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Categoría para la web: Perspectivas
Contexto del Guédelon
«Para construir bien el presente, aprende siempre de las lecciones del pasado e imagina el futuro», Mouctar Kéïta, matemático (1963). Es esta relectura del pasado de la que habla Kéïta lo que Guédelon lleva haciendo desde hace casi 30 años al construir un castillo medieval francés con técnicas del siglo XIII. Abierto al público en 1995 en el bosque de Puisaye, el yacimiento es famoso por ser un lugar de investigación histórica en vivo. Aunque se pensó acabar en un cuarto de siglo, los plazos se han ampliado porque la mitad del tiempo de los constructores se dedica a la enseñanza de los visitantes.

Fig. – Fachadas y planos del castillo Guédelon (Fuente: Guédelon, https://www.guedelon.fr/)
Más allá de la arqueología experimental, Guédelon se revela como un referente para imaginar nuevas formas de construir en clave sostenible. Al recuperar oficios tradicionales y técnicas de bajo impacto, su aproximación se acerca sorprendentemente a lo que hoy llamamos bajas emisiones de carbono.

Fig. – Castillo de Guédelon en obra en 2022 (Fuente: Maxime Hossenbaccus)
Opinión
En 2022 participé seis semanas en los talleres de albañilería, cantería y carpintería. Esta experiencia me llevó a reflexionar sobre la relación entre materialidad, técnicas de construcción y sostenibilidad.
De la tierra a la mampostería: un ciclo posible pero olvidado
Guédelon se levanta sobre una cantera de arenisca ferruginosa (una roca sedimentaria oceánica de 90 millones de años), disponible en abundancia a escasos metros de la superficie. Extraer, tallar y colocar los bloques requiere un radio de apenas 200 m, cuando hoy el transporte de materiales puede representar hasta un 30 % de la huella de carbono en Europa. Hoy en día, extraer directamente en el lugar de la obra puede resultar difícil por cuestiones de espacio y logística. Sin embargo, es perfectamente posible seleccionar un material según su disponibilidad a menos de 20 km. De hecho, en Guédelon, la piedra caliza utilizada para las ornamentaciones del castillo proviene de una cantera cercana.

Fig. – Extracción de arenisca ferruginosa en la cantera de Guédelon (Fuente: Maxime Hossenbaccus)
Los grandes bloques de piedra arenisca se transportan luego al puesto de tallado, situado a unos treinta metros de la cantera. Evidentemente, dado que las técnicas utilizadas son medievales, la arenisca se extrae y se talla a mano, pero se podría considerar el uso de maquinaria para reducir la penosidad del trabajo sin romper la lógica de proximidad.
Por fin, las piedras sin tallar y las piedras talladas se envían a los albañiles para que las coloquen.
Así es el ciclo de la piedra, un pequeño ciclo optimizado en el que se extrae según las necesidades y con un transporte mínimo.
La economía circular en el siglo XIII
El enfoque consiste en utilizar al máximo los recursos extraídos hasta reutilizar los materiales sobrantes de forma creativa. La tierra extraída de las zanjas del horno comunal, por ejemplo, se reutilizó como relleno de su base, aportando inercia térmica allí donde la arenisca no era resistente. Este tipo de lógica inspira hoy estrategias de economía circular para reducir residuos y emisiones.

Fig. – A la izquierda: tierra de las zanjas del horno comunal/A la derecha: reempleo de esta tierra como relleno de la solera del horno en vez de la piedra por su inercia térmica (Fuente: Maxime Hosenbaccus)
También descubrí la arquitectura vernácula que se basa en técnicas tradicionales e empíricas con uso de materiales locales. Por ejemplo, junto con el maestro de obras se decidió hacer los rebajes de los marcos laterales de las puertas (jambajes) utilizando tejas demasiado cocidas, en lugar de recurrir a finas losas de arenisca.El gesto de arquitectura vernacular consiste también en adaptar el material disponible al uso. La combinación y compatibilidad del mortero de cal aérea — un mortero transpirable ideal para las piedras — con la arenisca ferruginosa subraya la importancia de elegir un aglutinante adecuado. Este principio es replicable hoy: en rehabilitación, usar escombros cerámicos triturados como árido reciclado permite ahorros en costos de material y evita residuos en vertedero.

Fig. – Mampostería de cal aérea y arenisca ferruginosa (Fuente: Maxime Hossenbaccus)
En cuanto a la extracción de madera, los leñadores talan los árboles del bosque de Guédelon siguiendo un plan preciso siguiendo una lógica de construcción definida de antemano.
La investigación como motor para la innovación: “trucos empíricos” a aplicar hoy en dia como en el Guédelon
Guédelon es también inspiradora por su espontaneidad. Se podría pensar que la seguridad estructural de las construcciones no se revisa, pero en realidad todo se calcula empíricamente. Los constructores aplican constantemente conceptos de mecánica del suelo, ciencia y resistencia de los materiales con herramientas sencillas (una regla, una balanza, estacas y algo para escribir, etc.), al igual que lo hizo Eugène Mougel-Bey, enviado a El Cairo para la construcción del Canal de Suez. Un ejemplo vivido fue la compactación de tierra cruda para el horno comunal mediante pesas manuales, lo que permitió observar el efecto Proctor: la densidad máxima se alcanza con cierta humedad óptima.

Fig. – Planos del horno comunal de Guédelon (Fuente: Guédelon, https://www.guedelon.fr/)
Recientemente, se ha llevado a cabo el proceso olvidado de cimentación profunda con pilotes de madera en dos edificios anexos del yacimiento de Guédelon en colaboración con NGE Fondations.

Fig. – Cimentación profunda con pilotes de madera (Fuente: NGE, https://nge-fondations.fr/nos_realisations/des-fondations-eco-responsables-au-chateau-de-guedelon/)
Masificar las lecciones de Guédelon
Guédelon nos enseña que la sostenibilidad no requiere siempre alta tecnología. Creo poder afirmar que Guédelon es un modelo ideal en términos de huella de carbono de una obra. Al comparar el impacto de carbono por metro cuadrado con datos de la ADEME y del CSTB, la diferencia con una obra moderna resulta evidente: la extracción en sitio y un transporte mínimo reducen drásticamente la huella.

Fig. – Comparativa CO2 equivalente por metro cuadrado entre una obra moderna en Europa VS Guédelon (Fuente: ADEME, CSTB y Maxime Hossenbaccus)
No se trata de copiar el modelo medieval, sino de inspirarse de él. A escala urbana, esto implica fomentar materiales no especulativos ni importados, sino de proximidad. En Europa, por ejemplo, el acero suele venir de Asia, con un elevado coste ambiental. A nivel de autoconstrucción y reformas, elegir madera local, piedra o tierra compactada en lugar de productos industriales prefabricados puede marcar la diferencia.
Conclusión
Guédelon ha logrado un modelo sostenible mediante el concurso de varios elementos claves:
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un emplazamiento que responda a todas las necesidades de la construcción.
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una coherencia constructiva con los materiales disponibles en el emplazamiento;
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una coordinación simbiótica entre los distintos oficios.
Más que un simple ejemplo de low-tech, Guédelon encarna la esencia de la construcción: edificar con lo que se tiene a mano. Tal vez, en plena carrera hacia la innovación tecnológica, la mejor estrategia sea recuperar 5500 años de historia constructiva como base para imaginar el futuro.
Referencias
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Guédelon. (s. f.). Guédelon. Recuperado el 14 de agosto de 2025, de https://www.guedelon.fr/
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NGE. (s. f.). Des fondations éco-responsables au château de Guédelon. Recuperado el 14 de agosto de 2025, de https://www.nge.fr/nos-realisations/des-fondations-eco-responsables-pour-le-site-du-chateau-de-guedelon





