Lecciones del Iota: gestión del riesgo y mecanismos de resiliencia comunitaria en el archipiélago de San Andrés y Providencia.

julio 30, 2026
Perspectivas

Referencia del artículo comentado

Sáenz, J. (2021, octubre 18). Así se recuperan los bosques de Providencia un año después del huracán Iota. Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt. http://biblioteca.humboldt.org.co/es/actualidad/item/1679-asi-se-recuperan-los-bosques-de-providencia-un-ano-despues-del-huracan-iota  

Introducción

Una de las áreas más bellas y, a la vez, más frágiles del mundo es el Caribe. Los paisajes paradisíacos y las aguas turquesas ocultan una realidad que se repite en cada época de huracanes: la vulnerabilidad de sus comunidades ante el ímpetu de la naturaleza.

¿Qué es un huracán y por qué es tan destructivo?

Para comprender la magnitud de lo sucedido, primero tenemos que recordar qué es un huracán y cuál es el motivo de su gran capacidad destructiva. Un huracán es un sistema de tormentas ciclónicas que se origina sobre las aguas oceánicas cálidas, con vientos que van más allá de los 119 km/h. La escala Saffir-Simpson clasifica los huracanes del 1 al 5 en función de la velocidad del viento, siendo el nivel 5 el que causa más destrucción (con vientos que superan los 252 km/h). Esa categoría fue alcanzada por el huracán Iota cuando llegó a la isla de San Andrés y Providencia.

Los huracanes afectan gravemente a las comunidades y los ecosistemas, provocando:

  • Destrucción de la infraestructura: hospitales, escuelas, viviendas y carreteras.
  • Disminución de la cobertura vegetal: derribo de árboles y daño a los bosques.
  • Salinización de suelos: debido a la infiltración de agua marina
  • Modificación de los servicios ecosistémicos: protección del litoral, regulación del agua.

Providencia y la Reserva de Biosfera Seaflower

Uno de los territorios más preciados y frágiles del Caribe colombiano es el archipiélago que comprende a Providencia, Santa Catalina y San Andrés; la UNESCO lo ha declarado como Reserva de Biosfera Seaflower. Esta reserva, con una superficie superior a los 300.000 km², contiene ecosistemas de suma relevancia: 2.300 km² de arrecifes de coral, amplios manglares y bosques secos tropicales que sustentan la existencia de cerca de 70.000 individuos, entre ellos miembros de la comunidad raizal. 

La región del Gran Caribe es una de las más propensas a huracanes del mundo. El huracán Iota, que llegó a ser el huracán más fuerte de la temporada récord de 2020, es uno de los fenómenos más destructivos documentados en las últimas décadas. En noviembre del año 2020 alcanzó la categoría 5 (de acuerdo con la escala Saffir-Simpson) y sus vientos llegaron hasta los 259 km/h. En Centroamérica y el Caribe, Iota causó un mínimo de 84 muertes y se estima que sus daños alcanzaron los 1.400 millones de dólares. 

Restauración ecológica y resiliencia comunitaria

El Instituto Humboldt publicó un artículo de Julián Sáenz que documenta el proceso de restauración ecológica en Providencia, ocurrido un año después del huracán Iota. Su importancia se basa en que demuestra la conexión intrínseca entre la restauración de los ecosistemas y la resiliencia de las comunidades, así como el papel esencial que juega la comunidad raizal en la gestión del riesgo y en una reconstrucción sostenible.

El propósito de este artículo de opinión es trascender la crónica del desastre. No solo busca registrar lo que sucedió, sino también examinar las enseñanzas obtenidas y plantear una reflexión acerca de cómo la gestión del riesgo y la resiliencia comunitaria tienen el potencial de transformar una tragedia en una ocasión para reconstruir con mayor calidad. En este documento, revisaremos las medidas que se han tomado en áreas importantes como la organización de comunidades, el manejo del agua, la reforestación y la reactivación económica. Las compararemos con las vivencias de otras ciudades que han lidiado con huracanes parecidos.

Desarrollo

La magnitud de la tragedia

Para dimensionar el reto, es importante conocer cifras. El huracán Iota, de categoría cinco, azotó la isla de Providencia en la madrugada del 16 de noviembre de 2020 con ráfagas de viento que alcanzaron los 259 km/h. El saldo fue desastroso.

Tabla de indicadores de la tragedia 

Indicador Cifra
Infraestructura destruida 98% de la isla 
Viviendas completamente destruidas 596 de 1.295 evaluadas 
Bosque seco tropical afectado 90% 
Hectáreas de bosque afectadas Más de 2.000 hectáreas 
Damnificados Más de 6.000 personas 
Muertes en Centroamérica y el Caribe Más de 84 
Daños económicos estimados 1.400 millones de dólares 

Estos números no son solo cifras. Simbolizan a comunidades que debieron empezar desde el principio, ecosistemas que tardarán décadas en restaurarse y familias que lo perdieron todo.

No solamente fue un desafío reconstruir, sino hacerlo de una manera sustentable. ¿Cómo reconstruir sin incurrir en los mismos errores que antes? ¿Cómo asegurar que la comunidad esté más preparada para el próximo huracán? Estas preguntas orientaron las medidas de restauración y resiliencia que se tomaron posteriormente del desastre.

Fig 1: Providencia afectado en un 90 por ciento de su bosque seco tropical (Fuente: Revista Semana, 2021) https://www.semana.com/actualidad/articulo/providencia-huracan-iota-afecto-el-90-del-bosque-seco-tropical/58804/ 

La imagen muestra el estado de la vegetación de la Isla Providencia luego del paso del huracán lota. 

La imagen muestra un mapa de la diferencia absoluta del NDVI (Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada) antes y después del huracán Iota en la isla de Providencia. El verde oscuro 

La expedición “Cangrejo Negro”, de acuerdo con el Instituto Humboldt, estableció que “todas las especies vegetales de la isla sufrieron un cierto grado de afectación en términos estructurales y funcionales”. Según estimó el Instituto, mediante imágenes satelitales, el 90% del bosque seco tropical de la isla resultó dañado, particularmente en las áreas norteñas, donde reside la mayor parte de los habitantes. 

Fig 2: Imagen satelital de la isla Providencia (Fuente: Revista Semana, 2021) https://www.semana.com/actualidad/articulo/providencia-huracan-iota-afecto-el-90-del-bosque-seco-tropical/58804/ 

La imagen satelital muestra el mapa creado por el Instituto Humboldt con imágenes de satélite. Los colores verdes indican las zonas donde pudo estar concentrada la mayor pérdida de vegetación en la isla de Providencia luego del paso del huracán Iota. 

El testimonio de la comunidad

El relato de Zully Archbold, una residente de McBean Hill, es el enfoque del artículo de Sáenz. Ella cuenta:

“Mi casa era blanca de dos pisos con amplios balcones. En la parte alta, que era de bosque, había Hog plum (Jobo), Cotton tree (Ceiba) y Wild borch (Indio desnudo). En la parte baja, yo tenía anón, guanábana y jumbaleen (Grosella). Pero el huracán se llevó todo. Mi casa, el bosque y el patio”

Zully simboliza a los miles de raizales que fueron testigos de la desaparición no solo de sus hogares, sino también del vínculo con la naturaleza. Los patios isleños, que constituían espacios productivos en las propiedades, jugaron un papel fundamental en la garantía de alimentos para la isla. Cultivaban árboles que producían madera, fruta y medicinas para asegurar la supervivencia de las familias.

Su testimonio muestra el vínculo estrecho que existe entre la naturaleza y la comunidad, en el que los patios isleños y el bosque ofrecían refugio y comida. Los patios isleños, que eran áreas productivas dentro de las propiedades, tuvieron una importancia crucial en la seguridad alimentaria de la isla, ya que contaban con cultivos de árboles frutales, medicinales y maderables.

Organización comunitaria y reforestación 

La comunidad reaccionó de manera pronta y ordenada. Los raizales no se quedaron esperando a que las autoridades tomaran acciones, pese a la devastación. Ya se estaban organizando para limpiar los escombros y reconstruir de manera manual dos semanas después del huracán. “Si no nos ayudamos mutuamente, no progresaremos”, afirmaron los habitantes.

La restauración dependía de la organización comunitaria. La plantación de 5,000 árboles de 44 especies distintas fue parte de la Expedición Seaflower Plus 2021, que fue organizada por CORALINA e Instituto Humboldt y en la cual participaron 17 propietarios. Los equipos de siembra estaban compuestos por raizales, y se llevaron a cabo talleres de socialización con la comunidad, que incluían tareas educativas para los niños y la conversión al creole de un relato sobre el bosque seco tropical.

La participación de la comunidad no fue un extra, sino el eje central de la estrategia de restauración. Zully Archbold, miembro de la Veeduría Cívica, no solamente recibió los beneficios de la siembra, sino que también tomó parte activa en proteger los derechos comunitarios y en demandar una reconstrucción que honrará la cultura raizal.

Gestión del agua y reactivación económica

La reconstrucción abarcó no solo la reforestación, sino también la gestión del agua y la reactivación de la economía. En un contexto de variabilidad climática, la recolección de aguas pluviales y el reciclaje de aguas grises fueron métodos esenciales para asegurar que la isla tuviera suficiente agua por sí misma.

La recuperación de los patios isleños y la producción de alimentos fueron elementos clave para la reactivación económica. No solo se restauró el paisaje con la siembra de especies frutales como mango, aguacate y tamarindo, sino que además se aseguró que las familias tuvieran seguridad alimentaria.La recuperación del turismo, basado en la belleza natural de la isla, dependió de la restauración de los ecosistemas que atraen a los visitantes. 

Análisis crítico:

Contribuciones principales del artículo: La restauración ecológica como táctica para ser resilientes. El artículo da cuenta de la Expedición Seaflower Plus 2021, que analizó el proceso de regeneración natural y dio comienzo a la siembra de 5.000 árboles como parte del plan nacional “Sembrar nos une”. Estos árboles, que fueron generados en el vivero del Jardín Botánico de la Universidad Nacional ubicada en San Andrés, comprenden 44 especies de 28 familias botánicas. Se seleccionaron con preferencia para mejorar los bosques y rehabilitar los patios isleños.

Fig 3: Expedición Seaflower Plus Socializó Resultados en San Andrés y Providencia (Fuente: Coralina.gov, 2021 ) https://www.coralina.gov.co/publicaciones/502/expedicion-seaflower-plus-socializo-resultados-en-san-andres-y-providencia/ 

La imagen muestra la expedición Seaflower Plus durante la realización de uno de sus talleres de socialización sobre los resultados del trabajo de los muestreos de Flora y Fauna (insectos, peces, moluscos, crustáceos, anfibios, reptiles, aves y mamíferos-murciélagos)  de la isla.

La implicación de la comunidad como núcleo de la restauración: El artículo destaca que la siembra involucró a 17 propietarios y que los equipos de siembra estuvieron conformados por raizales . Zully Archbold, integrante de la Veeduría Cívica, fue parte activa en la lucha por los derechos de la comunidad y demandó una reconstrucción que honrará la cultura raizal. 

Importancia de los conocimientos ancestrales: Una planta de difícil cultivo, el Chieny ruut, es mencionada en el artículo; los raizales la utilizan para tratar la anemia. Para recuperar la identidad cultural y restaurar los patios isleños, es esencial este saber tradicional.

Limitaciones del artículo

El artículo muestra que hay problemas importantes relacionados con el clima y la logística: 

Enviar plantas desde San Andrés hasta Providencia fue costoso y difícil por la gran demanda de espacio en los barcos. Asimismo, la producción de semillas de algunas variedades como el olivo salvaje y el mango se vio impactada por el cambio climático, lo que llevó a la necesidad de rescatar plántulas. Estas restricciones señalan que la restauración ecológica necesita inversión y planificación a largo plazo, además de la voluntad institucional.

resiliencia comunitaria San Andrés

Fig 4: Embarcación y transporte de plántulas a la isla Providencia (Fuente: Humboldt, 2021) https://www.humboldt.org.co/noticias/asi-se-recuperan-los-bosques-de-providencia-un-ano-despues-del-huracan-iota 

Relevancia en el debate actual

La conexión entre la comunidad y la naturaleza: El artículo establece a los bosques secos tropicales y a los patios isleños como componentes fundamentales de la identidad raizal. No solo es un acto de protección ambiental, sino también de justicia social y cultural la restauración de estos ecosistemas. La siembra de especies como la higuera (Ficus trigonata), el algarrobo (Ceiba pentandra) y la hog plum (Spondias mombin) tiene como objetivo reponer las especies que anteriormente existían y que forman parte de la memoria colectiva.

La resiliencia de las comunidades para reponerse como motor de recuperación: El artículo muestra que no solo las instituciones, sino también la habilidad para organizarse de la comunidad, fueron determinantes en la recuperación de la isla. Zully Archbold y otros líderes raizales colaboraron en la vigilancia de la restauración, el reclamo de transparencia y la protección de su identidad cultural.

Comparación con otros estudios

El Instituto Humboldt se distingue de otros programas de reconstrucción por su enfoque, que pone énfasis en la restauración ecológica, los conocimientos ancestrales y la participación de las comunidades como elementos centrales de la resiliencia. En contraste con los enfoques exclusivamente orientados a la infraestructura, esta táctica admite que una isla no tiene posibilidad de recuperación si no se restauran sus ecosistemas y su cultura.

La administración del riesgo ha sido un eje transversal de las políticas públicas en naciones como Cuba, con protocolos de evacuación y sistemas de alerta temprana que han disminuido las muertes humanas. Después del huracán María (2017) en Puerto Rico, se pusieron en marcha programas de restauración de cuencas hidrográficas y bosques que han funcionado como ejemplo para otras islas caribeñas.

Caso 1: Puerto Rico

Tras el huracán María en 2017, puso en marcha programas de restauración de cuencas hidrográficas y bosques. El Centro de Restauración Ecológica y Conservación Costera Vida Marina (Universidad de Puerto Rico en Aguadilla) recibió 500.000 dólares para restaurar 59 hectáreas de manglares en tres comunidades costeras. Además, se han restaurado más de 16 kilómetros de dunas utilizando la técnica de matrices de biomímesis (tablones de madera reciclada que atrapan arena). 

resiliencia comunitaria San Andrés

Fig 5. Puerto Rico en el gran reto de restaurar los manglares y dunas que protegen a la isla (Fuente: Mongabay, 2022) https://es.mongabay.com/2022/10/el-reto-de-restaurar-manglares-y-dunas-en-puerto-rico/ 

La imagen muestra una vista aérea de trabajadores despejando el camino entre la vegetación muerta. Este sendero será utilizado por voluntarios y el personal para llegar a las áreas de siembra en el centro del manglar.

Caso 2: Cuba 

El sistema cubano fue sometido a una prueba durante el huracán Melissa, en octubre de 2025. El presidente Miguel Díaz-Canel ordenó que se resguardara a la ciudadanía, en particular a los adultos mayores que viven solos y otros colectivos en situación de vulnerabilidad, y que se desalojaran las áreas inundables, aguas abajo de presas y otras zonas de peligro. En la provincia de Granma, 224 centros de protección se establecieron y 470 mujeres embarazadas que residían en áreas vulnerables fueron evacuadas. Se protegieron cerca de 110.000 personas (15% del total poblacional). 

resiliencia comunitaria San Andrés

Fig 6. Reunión del Consejo de Defensa Nacional de Cuba para coordinar la preparación ante el huracán Melissa (Fuente: Granma, 2025) https://www.granma.cu/ 

En la imagen  se observa una reunión encabezada por el presidente Miguel Díaz-Canel, con la participación de autoridades provinciales y los jefes de la Defensa Civil para garantizar la protección de la población ante el fenómeno climático. 

Cuba es uno de los países caribeños que ha implementado un modelo de administración del riesgo de desastres que ha sido reconocido a nivel mundial. Los sistemas de alerta temprana y la preparación a nivel comunitario han sido esenciales para disminuir las muertes humanas ante huracanes y otros sucesos climáticos extremos.

Mi opinión

pienso que el caso de Providencia es un ejemplo alentador de cómo la comunidad puede ser el motor para su propia recuperación. No obstante, también muestra las restricciones de los planteamientos que son meramente institucionales. La reconstrucción no puede depender solo de la intención de los gobiernos; es necesaria una colaboración auténtica entre el Estado, las organizaciones no gubernamentales y la comunidad.

 La enseñanza de Iota es que la resiliencia no se logra de un día para otro. Es un procedimiento que demanda inversión, tiempo y, principalmente, la participación de la comunidad. Es un avance significativo sembrar 5.000 árboles, pero el verdadero reto es asegurar que estos crezcan y que la comunidad disponga de las herramientas para su cuidado.

Conclusiones

El artículo de Julián Sáenz muestra cómo la comunidad raizal, junto con el Instituto Humboldt, impulsó la restauración de los ecosistemas y fortaleció la resiliencia de Providencia tras el huracán Iota. Iniciativas como la siembra de árboles y la participación comunitaria demuestran que la reconstrucción sostenible depende tanto de la recuperación ambiental como del compromiso de la población local.

Asimismo, la experiencia de Providencia evidencia que la gestión del riesgo debe entender a la naturaleza como un aliado y no solo como un recurso. Aunque el archipiélago ha avanzado desde 2020, la resiliencia sigue siendo un proceso en constante evolución, influido por nuevos desafíos ambientales, sociales y económicos.

En mi opinión, la resiliencia no es una meta definitiva, sino un proceso continuo de adaptación. Más que preguntarnos si Providencia ya se recuperó, debemos reflexionar sobre cómo se prepara para enfrentar los retos del futuro.

El artículo propone, aunque no responde completamente, algunas preguntas que surgen:

¿Se siguen sosteniendo los viveros y la plantación de árboles que el Instituto Humboldt comenzó? 

La participación de la comunidad y la financiación sostenida son elementos que hacen posible que los proyectos de restauración sean sostenibles. El artículo revela que los proyectos iniciales tuvieron un buen impacto (44 especies distintas, 17 propietarios implicados, 5.000 árboles plantados), pero la cuestión de si continuarán a largo plazo todavía permanece sin respuesta.

¿Cuál ha sido el rol de las autoridades locales y nacionales recientes en la administración del riesgo?

 El éxito de las estrategias de adaptación depende del compromiso político y la distribución de recursos. El manejo del riesgo necesita una perspectiva holística que incluya todos los niveles de gobierno, como se demuestra en la necesidad de coordinación entre el Instituto Humboldt, CORALINA y la comunidad raizal, según la experiencia en Providencia.

¿Continuarán los árboles sembrados en 2021 creciendo con la misma intensidad que el anhelo de quienes los plantaron? ¿Podrá la comunidad raizal mantener viva su identidad mientras el mundo cambia a su alrededor? ¿Estamos preparados para aprender de las lecciones que nos dejó Iota, o nos quedaremos a la espera de otro huracán que, a través de la fuerza del viento, nos haga recordar que prevenir y participar como comunidad no son opciones, sino necesidades apremiantes? ¿usted qué opina?.

Leer también: Naturaleza vs Naturaleza

Referencias

  • Autor: Luisa Fernand Lòpez  Arias 
  • Fecha de elaboración: 18/06/2026
  • Fecha de publicación: 30/07/2026
  • Categoría para la web: Perspectivas_Opinión

| Escrito por : Heberto Alejandro Morales Armenta |

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