Introducción
Es natural que como seres humanos nos preocupemos cuando se genera una guerra, porque pensamos en el dolor y sufrimiento que esto provoca en la población donde se desarrolla el conflicto. Además del impacto geopolítico y económico que puede afectar a una región o incluso al mundo entero, las principales víctimas suelen ser las personas. Sin embargo, existe otra víctima en común en todas las guerras: el medio ambiente, ya sea por los daños a los animales o a los recursos naturales.
Analizar el impacto de las guerras en el medio ambiente permite entender una de las consecuencias menos visibilizadas de los conflictos armados.
Impacto de las guerras en el medio ambiente a lo largo de la historia
Contaminación y destrucción ambiental en guerras del siglo XX
Uno de los mayores efectos de las guerras en el medio ambiente tuvieron lugar durante las dos Guerras Mundiales. Se trata del hundimiento del armamento en el mar para evitar su reutilización por el bando enemigo y supuso uno de los efectos medioambientales más graves y que todavía persiste. Se estima que en los mares del Norte y Báltico hay alrededor de 1.6 millones de toneladas de municiones.
Durante casi una década, entre 1961 y 1971, el ejército de Estados Unidos roció millones de litros de herbicidas y defoliantes en amplias zonas del sur de Vietnam. Esto ocurrió durante la guerra de Vietnam. El químico más utilizado fue el Agente Naranja, empleado como parte de una estrategia de destrucción deliberada de bosques. El objetivo era privar a las guerrillas del Viet Cong de la cobertura natural que les permitía lanzar ataques contra las fuerzas estadounidenses.

Agente naranja rociado durante la Guerra de Vietnam. Fuente imágen: The New York Times (https://static01.nyt.com/images/2014/05/09/multimedia/retro-agent-orange/retro-agent-orange-videoSixteenByNine1050.jpg)
Recursos naturales y conflictos armados
El valor de los recursos naturales y los ingresos que generan ha favorecido la proliferación de mafias y organizaciones terroristas. Estos grupos utilizan la violencia para controlar el acceso y uso de dichos recursos.
Un ejemplo de ello ocurre en el delta del río Níger, una de las regiones más afectadas por la extracción masiva de petróleo desde la década de 1950. Esta explotación ha provocado graves impactos medioambientales y sociales que hoy son considerados irreparables.
En Colombia, la explotación irregular de las minas de oro en el país junto con la extracción ilegal de otros recursos naturales a manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) han provocado la contaminación por mercurio de ríos y tierras, especialmente la cuenca del río Quito.
Otro ejemplo fue lo ocurrido en la Guerra de Irak cuando las tropas de Sadam Hussein drenaron las marismas de Mesopotamia, uno de los mayores ecosistemas de humedales en Medio Oriente. Estas marismas quedaron reducidas a menos de un 10% de su extensión, convirtiendo un paraje natural en un desierto de sal.
Impacto de las guerras en el medio ambiente en conflictos actuales
Consecuencias ambientales de la guerra en Ucrania
Alrededor del 30% de las áreas protegidas de Ucrania, que abarcan más de 1.24 millones de hectáreas, han sido bombardeadas, contaminadas, quemadas o afectadas por maniobras militares. Así lo revela Yale Environment360, revista ambiental de la Universidad de Yale, citando al Ministerio de Protección Ambiental y Recursos Naturales de Ucrania.
Algunos de los combates más intensos entre Ucrania y Rusia se han desarrollado en los bosques ubicados a lo largo del río Donets, en el este del país. Tan solo en los primeros cuatro meses de la invasión rusa, los satélites detectaron más de 37,000 incendios que afectaron más de 101,000 hectáreas.
Greenpeace señala que las hostilidades han impactado alrededor de tres millones de hectáreas de bosques. Además, actualmente existen cerca de 450,000 hectáreas bajo ocupación o dentro de zonas de combate. Las organizaciones no gubernamentales estiman que los daños ambientales ascienden a unos 56,000 millones de dólares.
Uno de los hechos más graves fue la destrucción de la presa Nova Kajovka, en Jersón. Este acontecimiento podría ser considerado un ecocidio debido a la inundación de 63,500 hectáreas de parques naturales y áreas forestales. También dejó a más de 330 especies de animales y plantas al borde de la extinción.

Devastación de la destrucción de la presa Nova Kajovka en Ucrania. Fuente imágen: Scripps News (https://cdn.scrippsnews.com/images/videos/m/1686793394_AKUyOu.jpg)
Emisiones y daños ambientales en el conflicto de Gaza
Las emisiones de gases de efecto invernadero durante los primeros 120 días del conflicto entre Israel y Hamás en Gaza superan las emisiones anuales de 26 países individuales. Durante ese periodo se registró una intensa actividad militar, incluidos bombardeos, vuelos de reconocimiento y ataques con cohetes.
Si también se consideran las emisiones derivadas de la construcción y fortificación de infraestructura de guerra, las cifras aumentan considerablemente. Entre estas estructuras se encuentran la red de túneles de Hamás y el sistema de defensa conocido como “domo de hierro” de Israel. En conjunto, las emisiones totales superan las de más de 36 países individuales.
Se estima que las emisiones generadas por las actividades directas de guerra durante los primeros 120 días oscilaron entre 420,265 y 652,552 toneladas de dióxido de carbono equivalente.
Aunque las crisis humanitarias concentran gran parte de la atención mundial, el impacto ambiental del conflicto también es significativo y merece atención. Además, estudios previos señalan que las operaciones militares son responsables de aproximadamente el 5.5% de las emisiones globales de carbono. Sin embargo, muchas de estas emisiones no suelen registrarse ni estudiarse de manera suficiente..
Refugios y reconstrucción
Ecosistemas protegidos por zonas de conflicto
A pesar de todo el daño que puede causar la guerra, en casos aislados, los conflictos humanos llegan a brindarle un blindaje a la naturaleza. El ejemplo más conocido es la Zona Desmilitarizada de Corea, una delgada franja de tierra que sirve de amortiguador entre Corea del Norte y Corea del Sur. En esta zona, no se permite el acceso a los seres humanos, y está protegida por guardias, vallas y minas terrestres. Pero, en ausencia del ser humano, sirve de refugio a una flora y fauna poco comunes, como las grullas de coronilla roja y cuelliblanca, los osos negros asiáticos y, quizá, los tigres siberianos.
Pero los beneficios suelen ser temporales. En los primeros años de la guerra civil nicaragüense, los bosques de la costa atlántica volvieron a crecer a medida que la gente huía y abandonaba sus granjas. Pero cuando la guerra terminó, los residentes regresaron y la deforestación se reanudó; los científicos descubrieron que durante ese periodo se deforestó casi el doble de tierra de la que se había reforestado durante la primera guerra.
Restauración ambiental después de los conflictos
Estos resultados ponen de manifiesto la urgente necesidad de pensar en la conservación del medioambiente tras un conflicto, cuando está en peligro mientras los países intentan reconstruir sus infraestructuras y economías. La restauración es posible. En el Parque Nacional de Gorongosa, en Mozambique, se está llevando a cabo un intenso proyecto de rehabilitación desde la década de 2000.
Este proyecto abarca el refuerzo de las patrullas contra la caza furtiva, el desarrollo de una industria de turismo de vida salvaje y los esfuerzos por mejorar la seguridad económica y alimentaria de las comunidades lugareñas. Ya se reintrodujeron a los superdepredadores, como los leopardos y los perros salvajes. Las poblaciones de los grandes herbívoros se están recuperando y se está retomando el control de las especies de plantas invasoras, se dice que Gorongosa es el principal modelo de resiliencia ecológica en el mundo tras un conflicto devastador.

Perros salvajes africanos en el Parque Nacional de Gorongosa en Mozambique, especie reintroducida en el área en 2018. Fuente imágen: National Geographic (https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2019/05/14/mm8841-181030-73121_a9fc7800_2000x1333.jpg)
Esfuerzos de consciencia
En el año 2001, consciente de que el medio ambiente a menudo ha sido la víctima olvidada de la guerra, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 6 de noviembre como el Día Internacional para la Prevención de la Explotación del Medio Ambiente en la Guerra y los Conflictos Armados.
El 27 de mayo de 2016, la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente adoptó una resolución que reconocía el papel de los ecosistemas saludables y de los recursos gestionados de forma sostenible en la reducción del riesgo de conflicto armado, y reafirmó su firme compromiso con la plena implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
A pesar de los riesgos que representan la guerra y los conflictos armados para el medio ambiente, y el papel que pueden desempeñar los recursos naturales para alimentar o amplificar los conflictos armados, también existen oportunidades importantes para vincular el medio ambiente con la consolidación de la paz.
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) advierte a las partes en conflicto que podrían realizar las acciones siguientes para prevenir el daño ambiental:
- Evitar ubicar a las tropas o el material militar en ecosistemas frágiles o zonas protegidas, como los parques nacionales.
- Cartografiar las zonas de importancia ecológica o fragilidad, y no conducir operaciones militares en ellas.
- Acordar la designación de esas zonas como zonas desmilitarizadas donde no pueda desplegarse ninguna acción militar y donde se prohíba el acceso de los combatientes y del material militar.
Conclusiones
Como ya se vió es fundamental que aparte de llevar a cabo nuestras acciones del cuidado del medio ambiente, nosotros desde nuestra individualidad y dentro de nuestros círculos sociales cercanos fomentemos la cultura de la paz y fraternidad para que de esta forma podamos contribuir a sociedades más justas y pacíficas, que podrán enfrentar cualquier problemática a través del diálogo, la participación y los acuerdos. De esta manera podremos evitar los conflictos y violencia que conllevan a generar pérdidas humanas e incluso pérdidas ambientales que en este punto parecen cada vez más irreversibles. Es tiempo de tener sociedades que se sienten a dialogar a cómo enfrentar los retos que se tienen en materia medioambiental y no sociedades que se enfrenten por obtener los recursos naturales a la fuerza o por egos de sus gobernantes.
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Referencias
- Aquae. (2022, 16 julio). El efecto de las guerras en el medio ambiente – Fundación Aquae. Fundación Aquae. https://www.fundacionaquae.org/guerra-medio-ambiente/
- United Nations Environment Programme. (s. f.). El devastador impacto de los conflictos en el medio ambiente. UNEP. https://www.unep.org/es/noticias-y-reportajes/reportajes/el-devastador-impacto-de-los-conflictos-en-el-medio-ambiente
- Anthes, E. (2022, 15 abril). El medioambiente es otra de las víctimas en la guerra de Ucrania. The New York Times. https://www.nytimes.com/es/2022/04/15/espanol/guerra-ucrania-medio-ambiente.html
- ¿Cómo afectan las guerras al medio ambiente? (2022, 16 mayo). Cruz Roja. https://www2.cruzroja.es/web/ahora/-/como-afectan-guerras-medio-ambiente
- Europa Press. (2024, 10 junio). La guerra en Gaza deja también un duro impacto en el medio ambiente. National Geographic España. https://www.nationalgeographic.com.es/medio-ambiente/emisiones-gaza_22485
- Sevillano, E. (2024, 22 marzo). Vidas verdes arrasadas por las guerras. El País. https://elpais.com/extra/bosques-y-agua/2024-03-22/vidas-verdes-arrasadas-por-las-guerras.html
- Autor: José David Delgadillo Mendoza
- Fecha de Elaboración: 25/05/2024
- Fecha de Publicación: 05/08/2024
- Categoría para la Web: Investigaciones





